miércoles, 17 de julio de 2013

Conversación con un papel.

 Hola. 
- Hola. 
- No tengo nada que decirte. 
- Bueno. 




- No me uses si no me necesitas. ¿Cuántas líneas te saltaste?. 
- Mmm, no sé, un par, ¿por qué? 
- Es que me da pena. 
- Pero si era sólo para demorar al lector, ¿de verdad tiene tanta importancia? 
- No, no importa, en serio, pero no me gusta que me mientan ni que me llenen por que sí. 
- Disculpa. Sé que nunca tiene más sentido que hacerlo. Sé que dura sólo hasta que lo creo terminado. 
- Por eso mismo me angustia. Soy útil para tí pero nadie más me aprecia. Además, vestido por tí siempre soy más feo. 
- No pensé que te hiciera daño. 
- Ahora lo sabes. ¿Crees que todo está ahí para que juegues con ello? No todos se rien tanto del mundo, ¿sabes? 
- Pero si nunca fué esa mi intención, de hecho, creí que éramos dos en esto. 
- Claro, dos. Dos íbamos a ser. Yo tirado en silencio y tú quemándome la espalda. ¿Disfrutas tatuándome tus complejos? 
- Oh...mmm...sí, o sea no...en serio no lo había tomado así. Discúlpame. 
- ¿ Y de qué mierda me sirve? Te vas a ir ahora, pero volverás mañana y todo será igual. No prometas desde afuera, ¿vale?
- Bueno, no lo haré. 
- Y ahora ándate, si no tenías nada que decirme. 
- Sí, tranquilo, me voy. Y de nuevo...Disculpame. 
- Te disculpo. Adiós. 
- Adiós. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario